Seguramente hayas escuchado alguna vez el término moda sostenible, el cual se va haciendo cada vez más hueco entre consumidores y empresarios, puesto que el sector textil tiene un gran impacto en el entorno. No en vano, cada vez más marcas están apostando por la sostenibilidad en la moda. Pero, ¿cómo hacerlo? y, lo que es todavía más relevante, ¿qué es realmente la moda sostenible? En este artículo, te ofreceremos una explicación detallada sobre la ropa y moda ‘ecofriendly’.

¿Qué se entiende por moda sostenible?

La sostenibilidad en la moda engloba un conjunto de prácticas en el diseño, confección y consumo de moda que son respetuosas con el medioambiente y todas aquellas personas que trabajan en la industria textil.

Para que nos hagamos una idea, solo para fabricar unos ‘jeans’ se utilizan cientos de litros de agua y agentes químicos. A lo largo del proceso productivo de la industria textil se generan impactos ambientales diversos y todos los eslabones de la cadena productiva producen su huella ecológica y un impacto ambiental.

Por eso, el primer paso para implantar este nuevo concepto de moda sostenible debe ser realizar un análisis de ciclo de vida del producto, para así poder determinar cuáles son las fases con mayor impacto negativo sobre el ecosistema y enfocar nuestras acciones sostenibles sobre aquellos elementos con mayor carga contaminante. Sólo partiendo de esta premisa, se podría llegar a implantar un modelo textil basado en la producción de ropa sostenible.

Considerando este escenario, desde Kaeltia nos comprometemos a brindar soluciones globales que impactan de manera positiva al medioambiente gracias a nuestros servicios de soluciones de ecodiseño para empresas. En cada uno de los proyectos que evaluamos, trascendemos los límites convencionales, apostando por la implementación de procesos de producción más limpios y amigables con el entorno.

¿Cómo se produce la moda sostenible? Materiales sostenibles

De acuerdo con la OCU,  el 35% de los microplásticos que se encuentran en el mar proviene del agua de las lavadoras. Esto quiere decir que los materiales de la ropa tradicional tienen un alto impacto medioambiental, al contrario de la ropa sostenible.

Gracias a su proceso de fabricación, esta se produce utilizando fibras vegetales, de manera completamente natural, con fibras y algodón vegetales que han sido cultivados bajo una técnica de agricultura ecológica. Esto quiere decir que durante el proceso no han sido utilizados plaguicidas, pesticidas ni cualquier otro químico que pudiera hacer de estas prendas un producto perjudicial para el medioambiente.

Así pues, materiales sostenibles como el lino, algodón u otros tipos de tejidos ecológicos aportan una gran cantidad de beneficios, tanto para las personas que las utilizan como para el dar un paso más hacia un desarrollo consciente en la industria textil y de confección.

¿Qué se necesita para ser una empresa de moda sostenible?

La demanda de empresas de moda sostenibles por parte de los consumidores es una tendencia en aumento. Por eso,  cada vez más empresas del sector de la moda en España están apostando por la sostenibilidad en sus productos. Para demostrar esa ‘autenticidad’ en sus materiales, han introducido etiquetas que clasifican la ropa como respetuosa con el medioambiente, también conocidas como etiquetas desostenibilidad’.

Pero debemos ir más allá y fijarnos en otros elementos que se pueden encontrar en cada prenda, así como el lugar de fabricación y la sostenibilidad en los materiales. Para ello, existen una serie de certificados relevantes que, como empresa del mundo textil, es necesario tener en cuenta:

Oeko-Tex: Tiene diferentes estándares y niveles. Uno de los más conocidos es el Oeko-Tex Estándar 100, que garantiza que los productos textiles no tienen sustancias nocivas para la salud.

GOTS: Es un estándar para fibras orgánicas que tiene en cuenta criterios tanto ecológicos como sociales. Asegura que un tejido ha sido creado de manera ecológica y respetando los derechos de los trabajadores. El estándar cubre todo el proceso de producción, desde la fabricación de textiles hasta el etiquetado.

FairTrade Cotton: Este certificado identifica las prendas compuestas por algodón 100 % trazable y de comercio justo y prendas multifibras compuestas al menos con un 50 % de este material.

Por su parte, la Comisión Europea (CE) señala que “las empresas son cada vez más responsables de los impactos medioambientales y sociales de sus procesos o cadenas de suministro, que incluyen el uso ineficiente de los recursos, la pérdida de biodiversidad, los riesgos para la salud y la seguridad de los trabajadores, las emisiones de gases de efecto invernadero (GEI) y los daños para la salud y el medioambiente derivados del uso de materiales peligrosos”.

Tendencias y decisiones: abrazando la ropa sostenible para un futuro responsable

Como hemos podido comprobar, la ropa sostenible implica no solo la elección de materiales respetuosos con el medio ambiente, sino también la adopción de prácticas de diseño, confección y consumo responsables. En este contexto, servicios como los que ofrecemos en Kaeltia, se convierten en aliados indispensables en esta misión. Al integrar estrategias sostenibles en todos los aspectos de la industria textil, podemos contribuir al establecimiento de negocios sostenibles y comprometidos a construir un mundo donde la elegancia y la responsabilidad ambiental coexistan de manera armoniosa.

En la actualidad, la conservación medioambiental ocupa un lugar destacado en las conversaciones y preocupaciones globales. Por eso, seguramente hayas escuchado alguna vez el término agricultura ecológica. Al contrario que la agricultura convencional, esta técnica de cultivo aboga por un método de producción ecológica para obtener alimentos de máxima calidad utilizando sustancias y procesos naturales. En este post, explicamos en detalle qué es la agricultura ecológica y cómo surgió su producción.

Agricultura ecológica: definición y ejemplos

Conocida también como agricultura orgánica o biológica, la agricultura ecológica es un sistema agrario destinado a la obtención de productos de máxima calidad, respetando el entorno y conservando la fertilidad de la tierra mediante la utilización óptima de los recursos naturales y métodos de cultivo ecológicos. A continuación, compartimos algunos ejemplos de este tipo de agricultura que se ha convertido en una de las bases para la conservación del medioambiente:

  • Rotación de cultivos.
  • Selección de especies vegetales y animales resistentes a enfermedades y adaptadas a las condiciones locales.
  • Uso limitado de pesticidas y fertilizantes sintéticos.
  • Prohibición del uso de organismos modificados genéticamente.
  • Utilización de abonos orgánicos como el estiércol para contribuir a la fertilidad del suelo y la salud vegetal.

En resumen, sabiendo ya lo que es la agricultura ecológica, entendemos que esta emplea métodos que promueven la gestión eficiente de los recursos naturales, prescindiendo del uso de productos químicos y organismos genéticamente modificados en la lucha contra las plagas. Por esta razón, en Kaeltia desarrollamos un servicio de Regulatory Affairs orientado a investigar y desarrollar productos/organismos naturales que controlan plagas, fertilizantes y bioestimulantes compatibles con la agricultura ecológica, contribuyendo así a colocar en el mercado de todo el mundo productos cada vez más seguros y ambientalmente responsables.

¿Qué es agroecología y desarrollo rural?

La agricultura ecológica nace a raíz de la agroecología, una disciplina que estudia la agricultura desde una perspectiva ecológica y holística, implementando estrategias y sistemas más respetuosos con el medioambiente.

La presión por reducir los costes de producción en la industria alimentaria ha llevado a un empobrecimiento de la naturaleza, las personas y los productos. En la mayoría de los casos, al abaratar la comida no se tienen en cuenta los costes ambientales y de salud, que finalmente recaen en los impuestos. En este aspecto, la agricultura moderna o tradicional a menudo agota los recursos naturales, contamina el agua, los alimentos y el aire, además de destruir los ecosistemas.

Por eso, una transición hacia prácticas agroecológicas, como la agricultura ecológica, resulta más productiva y resiliente al cambio climático. Dichas prácticas coevolucionan con la naturaleza y mantienen la armonía con el entorno, moldeando los recursos de una manera que permita su continuidad. Asimismo, las granjas agroecológicas no solo producen alimentos, sino que también son parte de las comunidades locales, además de contribuir a la regulación del medioambiente y el desarrollo rural.

Ventajas de la agricultura ecológica

Una vez tenemos claro qué es la agricultura ecológica, es importante conocer también qué ventajas tiene. En este sentido, en ocasiones, la rentabilidad de la agricultura ecológica puede suscitar interrogantes debido a su enfoque holístico que abarca diversos aspectos, desde la gestión de recursos naturales hasta la calidad de los productos y su contribución a la sostenibilidad. Lo cierto es que la agricultura ecológica es un sistema de producción que puede convertirse en una actividad rentable en su conjunto, puesto que no solo afecta positivamente a la naturaleza, sino también a los trabajadores. Aunque su principal beneficio sea el compromiso por el medioambiente, podemos destacar otras grandes ventajas de la agricultura ecológica:

  • Busca mejorar las condiciones de vida de agricultores y ganaderos.
  • Protege el suelo frente a la erosión y la degradación, incrementando así su fertilidad.
  • Garantiza alimentos más saludables, sabrosos y nutritivos para el presente y el futuro.
  • Reduce las emisiones de gases de efecto invernadero, mitigando los efectos del cambio climático y protegiendo la biodiversidad.

De acuerdo a la Comisión Europea (CE), alrededor del 8,5 % de la superficie agrícola de la Unión Europea (UE) se dedica a cultivos ecológicos, una cifra que podría aumentar hasta el 15-18% en 2030. Para impulsarlo aún más, la CE cuenta con un Plan de Acción para el desarrollo de la producción ecológica, a través del cual espera elevar esta cifra hasta el 25 %.

Agricultura ecológica: certificaciones y sellos

Tan importante es saber qué es la agricultura ecológica como conocer todo lo relacionado con las certificaciones y sellos. La certificación ecológica garantiza que los productos han sido cultivados o elaborados siguiendo las normas de la agricultura ecológica, además de controlados en todo su proceso de cultivo, elaboración, envasado y comercialización. Por ello, todos los operadores ecológicos son inspeccionados al menos una vez al año.

Dicho control abarca todas las etapas, desde la producción primaria de un producto ecológico hasta su almacenamiento, transformación, transporte, venta y suministro al consumidor ?nal y, cuando corresponda, las actividades de etiquetado, publicidad, importación, exportación y subcontratación. También cabe destacar que el periodo mínimo para convertir una parcela de agricultura convencional en ecológica es de dos años para cultivos anuales y tres para cultivos perennes.

Como distintivo para que el consumidor pueda diferenciar los productos ecológicos, estos deberán llevar impreso el logotipo de la UE y el código numérico de la entidad de control de quien depende el operador responsable del producto ecológico además de su propia marca y los términos específicos de la producción ecológica.

El puente hacia la agricultura ecológica

Ya hemos visto que, la agricultura ecológica, es una alternativa de producción que puede beneficiar a todos a largo plazo. Pero no sólo eso, sino que cada vez más consumidores demandan este tipo de productos de forma crítica, revisando y comprobando la fiabilidad de las etiquetas cuando los adquieren.

Si eres fabricante, es muy importante que conozcas qué hay detrás de cada una de esas etiquetas, cuáles son aplicables a tu producción y tus cultivos y qué demanda cada país en el que lo vas a comercializar. Si necesitas ayuda para averiguarlo y conseguir esas certificaciones, desde Kaeltia podemos ayudarte.

Anímate a conocer en profundidad qué es la agricultura ecológica y aprende a explorar todo lo que puede ofrecerte, tanto desde el punto de vista del consumidor como del fabricante.

En un mundo cada vez más concienciado sobre la importancia de cuidar el entorno y preservar nuestro planeta, el concepto de reciclaje se ha convertido en una pieza fundamental en la lucha contra la contaminación y el agotamiento de nuestros recursos naturales.
Esta preocupación se traslada a las decisiones de compra de consumidores que, poco a poco, priorizan la adquisición de productos provenientes de empresas implicadas con el cuidado del medio ambiente y que lo reflejan, entre otros criterios, en los procesos de reciclado de calidad y la reciclabilidad de los envases.
Pero ¿realmente sabemos qué es el reciclaje y cuál es su verdadera importancia para nuestro entorno y negocio? En este post, trataremos de profundizar sobre el concepto de reciclaje, sus diferentes tipos y beneficios, además de explicar su relación con la filosofía de Kaeltia, una empresa comprometida con la economía circular y reutilización de materiales.

¿Qué es el reciclaje?

En una definición sencilla, podríamos decir que el reciclaje es un proceso mediante el cual los materiales que ya no son útiles en su forma original se recolectan, procesan y transforman en nuevos productos o materiales. En la actualidad, esta práctica se ha convertido en un proceso esencial para reducir la acumulación de desechos en vertederos y minimizar el impacto ambiental de la producción y el consumo.
La importancia del reciclaje radica, además, en su capacidad para ayudar en la conservación de recursos naturales, disminuir la contaminación y, por ende, combatir el cambio climático. Al reciclar es posible obtener materiales reciclados que pueden ser utilizados para fabricar productos nuevos lo que, a su vez, reduce la demanda de materias primas como madera, minerales o petróleo.

Existen reciclajes de varios tipos, según el material a reaprovechar, como el reciclaje de papel, vidrio, plástico y metal, entre otros, cada uno con sus propios beneficios y procesos específicos. Al reciclar, no solo se conservan recursos valiosos, sino que también se reducen las emisiones de gases de efecto invernadero y se fomenta una economía más circular.

No obstante, cabe destacar que, pese a la importancia del reciclaje, la prioridad de las medidas adoptadas para el cuidado medioambiental debe estar destinada a prevenir la producción de residuos de envases, a su reutilización y, en última instancia, su reciclado. Es por eso por lo que desde Kaeltia trabajamos en soluciones en ecodiseño para empresas, atendiendo -entre otros principios fundamentales- al empleo de procesos de producción más limpios, así como la reducción de los recursos naturales no solo en el diseño de envases más respetuosos con el medio ambiente, pero priorizando soluciones reutilizables e integradas dentro de la economía circular.

En este sentido, desde Kaeltia hacemos patente nuestro firme compromiso con la sostenibilidad a través de la reutilización de materiales. Por ejemplo, en la transformación de residuos, como los generados por la incineración en un tanatorio, en una fuente de energía para alimentar las instalaciones de una empresa. Otra de las formas de contribuir a reducir la huella ambiental también puede darse al rescatar fibras textiles de ropa usada y darles una segunda vida al convertirlas en prendas nuevas. Asimismo, es posible promover la reutilización de envases de productos, permitiendo que estos tengan un propósito adicional una vez que el producto original se ha consumido. Además, se puede optar por reutilizar envases de vidrio en lugar de enviarlos al proceso de reciclaje, impulsado la conservación de recursos y la minimización de residuos.

¿Por qué es tan importante reciclar?

Tan primordial es saber qué es el reciclaje como por qué es tan importante reciclar. En líneas generales, reciclar es primordial porque ayuda a aminorar la cantidad de desechos que terminan en vertederos y a ahorrar recursos naturales. Además, es esencial comprender que, preferentemente, debemos enfocarnos en la reutilización antes de recurrir al reciclaje. La reutilización implica darle una segunda vida a los objetos y materiales, lo que evita la necesidad de producir nuevos recursos y reduce aún más la generación de residuos. Desde el punto de vista empresarial, es fundamental tener en cuenta que tanto la prevención, como la reducción de residuos, su reutilización y reciclaje se han convertido en el foco de desarrollo de múltiples regulaciones, además de determinar el enfoque de la investigación e innovaciones para lograr un modelo de negocio basado en la economía circular.
Tal es su relevancia que la correcta gestión de los residuos, así como su reciclado y recuperación de materiales es uno de los puntos integrales de la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible, un plan de acción suscrito por el Gobierno de España a favor de las personas, el planeta y la prosperidad. En concordancia con los 17 objetivos y sus 169 metas para el Desarrollo Sostenible (ODS), este plan alinea varias medidas y normativas para su consecución, como el Real Decreto 1055/2022 de envases y residuos de envases.
Sin embargo, hay una perspectiva diferente que va más allá del reciclaje y que Kaeltia abraza con entusiasmo: la reutilización.

La importancia del reciclaje y la reutilización

Quienes saben bien qué es el reciclaje conocen bien lo necesaria que es la reutilización. Y es que, este proceso en el que se le da una segunda vida a un producto o material sin necesidad de transformarlo de forma significativa, es la piedra angular de la economía circular. Desde Kaeltia somos afines y promovemos dicha filosofía. En lugar de reciclar envases de productos, ¿por qué no reutilizarlos? Esto reduciría la necesidad de producir envases nuevos y, por lo tanto, disminuiría la contaminación relacionada con su fabricación y reciclaje.

Economía circular: más allá del reciclaje

Desde Kaeltia, creemos que podemos ayudar a las empresas a ir un paso más allá en el concepto de reciclaje, hacia lo que conocemos como «economía circular«.
La economía circular se centra en la idea de que, en lugar de reciclar como primera premisa, debemos buscar la reutilización de materiales en primer lugar. ¿Por qué? Porque reutilizar no implica la transformación de materiales que a menudo conlleva una huella ecológica significativa. Cuando reciclamos, a menudo se requiere un proceso intensivo para convertir los materiales en algo nuevo, lo que puede generar más contaminación.
Sabemos qué es el reciclaje, y estamos a favor del mismo, pero creemos que debería ser la última opción cuando no hay alternativas viables de reutilización. Por ello, en Kaeltia, apostamos por la reutilización de materiales en su estado actual o con una mínima transformación.
Nuestra filosofía se basa en el concepto de economía circular, donde aprovechamos todos los residuos y los incorporamos en otros procesos, ya sea dentro de la misma empresa o en colaboración con otras, sin una transformación excesiva. De esta manera, reducimos al máximo la contaminación y contribuimos al cuidado de nuestro planeta.

En resumen, creemos que la integración del ecodiseño dentro del sistema habitual de la gestión de empresa es el camino hacia un futuro más respetuoso con el medio ambiente, donde la reutilización de materiales es la primera opción, sin desatender las distintas posibilidades del reciclaje, así como del cumplimiento de sus normativas. Nunca es tarde para revisar los procesos de tu negocio y apostar por un futuro más verde. Juntos, podemos hacer la diferencia y trabajar hacia un mundo más limpio y saludable.

La sostenibilidad es un concepto cada vez más importante para las empresas, que buscan hacerse sostenibles no sólo por responsabilidad corporativa o medioambiental, sino también para mejorar su imagen entre un consumidor cada vez más preocupado por el medioambiente y que valora a las empresas sostenibles a la hora de comprar sus productos, o contratar sus servicios.

Muchas empresas de todo tipo y tamaño recurren hoy día a consultoras especializadas en servicios de ecodiseño como Kaeltia para adaptar sus procesos productivos, de comercialización o de gestión, y hacerlos más sostenibles. Pero ¿realmente sabemos qué es la sostenibilidad? Veamos en detalle en qué consiste este concepto, por qué es tan importante, y cómo aplicarlo a las empresas hoy día.

¿Qué es una empresa sostenible?

Definimos como empresa sostenible a aquella que tiene entre sus prioridades no sólo la economía, sino también el compromiso social o la preocupación por el medioambiente, a fin de generar no sólo un beneficio económico a corto plazo, sino también bienestar y progreso a largo plazo, sin descuidar su impacto directo e indirecto en su entorno. Una empresa sostenible medioambientalmente apuesta -entre otras medidas- por:

  • usar materiales sostenibles
  • disminuir el uso de materias primas y la generación de residuos
  • gestionar adecuadamente los residuos que genera
  • adoptar medidas de ahorro energético, y usar energía renovables
  • fomentar el reciclaje
  • minimizar el uso de combustibles fósiles y los desplazamientos

Una buena forma de acreditar que una empresa realiza prácticas sostenibles y respetuosas con su entorno es, precisamente, consiguiendo un certificado de empresa sostenible. Las normas ISO son una buena forma de garantizar que sociedades y organizaciones cumplen determinados estándares, también de sostenibilidad.

Así ocurre por ejemplo con el certificado ISO 14001, que establece sistemas de gestión ambiental en las empresas y es uno de los más demandados actualmente, ya que ayuda a lograr un uso más eficiente de los recursos mejorando tanto la rentabilidad como la imagen corporativa. También destaca el ISO 5001, que fomenta un uso más eficiente de la energía.

¿Qué ventajas aporta la sostenibilidad a las empresas?

Por mucho que la sostenibilidad sea una demanda de los consumidores, desde el punto de vista del empresario es lógico preguntarse qué ventajas tiene ser una empresa sostenible, sobre todo teniendo en cuenta que, a corto o medio plazo, lograrlo puede requerir una inversión que, obviamente, se espera poder amortizar.

Lo cierto es que la sostenibilidad por sí sola no sólo aporta una imagen corporativa y de marca que el consumidor valora y demanda, sino que además, por sí solo, este concepto redunda en una serie de beneficios -más allá de los medioambientales- cuando se implementa en las empresas:

  • incrementa la productividad
  • reduce los costes de operatividad
  • mejora la competitividad
  • aumenta el atractivo para posibles inversores
  • mejora la imagen ante accionistas y consumidores
  • permite acogerse a beneficios fiscales

Prueba de las numerosas ventajas que ofrece la aplicación de criterios de sostenibilidad a las empresas, es que cada vez más las grandes compañías lo consideran un factor clave para su futuro. Según estudios, más del 80% de los ejecutivos de las principales empresas creen que seguir una estrategia de sostenibilidad es fundamental para garantizar la competitividad de su negocio hoy o en un futuro cercano.

Ejemplos de empresas sostenibles en España

Prueba de lo que acabamos de decir, es que cada vez más compañías de renombre apuestan por la sostenibilidad como clave para su viabilidad presente y futura. Veamos algunos ejemplos de empresas sostenibles en España:

Esveva:

Esveva es una empresa española que se dedica a la fabricación de esponjas vegetales de luffa a través de un proceso 100% artesanal, con las que se puede desde cuidar la piel hasta realizar la limpieza doméstica de forma totalmente respetuosa con el medioambiente.

La Flor de Limón:

Gracias a su producción 100% ecológica, los limones de Novales (Cantabria) presumen de tener un sabor único y de ser un producto que marca la diferencia, al contar con una piel gruesa y carnosa que hace que se mantengan en buen estado durante más tiempo.

Eco Basics:

Esta empresa con sede en Girona promueve formas de alimentación ecológica, certificada y empleando envases con ecodiseño, apostando además por incorporar productos orgánicos a la dieta diaria para mejorar la salud y el bienestar.

Naturbrush:

Naturbrush es una empresa española que, bajo la premisa de convertir gestos cotidianos en gestos sostenibles, se centra en la fabricación de cepillos dentales biodegradables hechos a base de madera de bambú, para reducir así su impacto medioambiental. La idea, afirman, surgió en respuesta al preocupante problema de la acumulación de residuos plásticos en nuestros océanos.

Souji:

Esta empresa asegura haber creado un producto revolucionario e innovador que transforma el aceite usado de la cocina en un práctico limpiador multiusos. Para ello utiliza además un recipiente sostenible fabricado a base de papel y restos de periódicos reciclados.

¿Qué hacer para que una empresa sea sostenible?

Son muchas las acciones sostenibles que las empresas pueden llevar a cabo para aplicar criterios de sostenibilidad y mejorar su imagen corporativa y de marca; algunos ejemplos que son relativamente sencillos de implementar:

  • Reducir el consumo de papel: se puede apostar por los formatos y documentos digitales, y limitar la impresión en papel sólo a casos estrictamente necesarios.
  • Ahorrar energía: fomentando hábitos tan simples como apagar las luces o equipos que no se usen, ajustar la climatización, aprovechar al máximo la luz natural…
  • Educación ambiental: la formación ambiental a los empleados es cada vez más importante para crear concienciación ecológica y cambiar hábitos.
  • Reciclar, Reducir, Reutilizar: la cantidad de residuos que genera una empresa puede ser enorme, de ahí la necesidad de fomentar las famosas 3 R.
  • Buscar proveedores sostenibles: apostar por proveedores también comprometidos con la sostenibilidad, o que sean de proximidad, puede suponer un gran cambio.
  • Aplicar el ecodiseño: es decir, diseñar productos ambientalmente respetuosos desde su producción hasta el fin de su vida útil.
  • Usar transporte sostenible: fomentar el uso de car-sharing o medios de transporte no contaminantes: bicicletas, patinetes eléctricos, transporte público, etc.
  • Concienciación: crear campañas de concienciación medioambiental entre los clientes contribuye notablemente a mejorar la imagen corporativa pública.
  • Ayudar: las empresas pueden colaborar económicamente -o incluso de otras maneras- con ONGs que realicen acciones de cuidado del medioambiente, por ejemplo.

Lo más importante a la hora de implementar estas y otras políticas es adoptar los valores de una empresa sostenible como propios, para que no se conviertan en cambios puntuales o limitados a acciones de cara al público, ya que la mayoría de clientes cuentan con la formación y la concienciación suficiente para ser capaces de identificar cuándo una empresa realmente está comprometida con la sostenibilidad, y cuándo trata únicamente de hacer un “lavado de cara” que no se traduce en cambios verdaderos, algo que el consumidor medio acaba penalizando.

En cualquier caso, es importante reseñar de nuevo que la sostenibilidad va mucho más allá del respeto al entorno y el medioambiente, y que es toda una filosofía que aporta numerosos beneficios a las empresas, los cuales no se limitan únicamente a la imagen corporativa sino que incluyen desde la eficiencia en el uso de recursos hasta el ahorro de costes. Es por eso que cada vez más firmas que quieren ser empresas sostenibles recurren a consultoras como Kaeltia, que ofrece servicios de asesoramiento y consultoría a medida para las empresas que buscan cambiar sus productos o servicios mediante prácticas sostenibles como el ecodiseño.

Muchas veces oímos hablar de productos biodegradables sin saber exactamente qué son, qué beneficios tienen, o incluso qué diferencia hay entre un producto que es biodegradable y otro que no lo es. Lo cierto es que, con los desafíos que afronta nuestro medioambiente, son muchas las empresas que buscan mejorar sus productos o servicios para hacerlos más respetuosos con el entorno: por eso, muchas de ellas nos piden asesoramiento sobre ecodiseño en Kaeltia. Pero, ¿qué significa biodegradable, y por qué es tan importante hoy día?

¿Qué es un producto biodegradable?

Definimos la biodegradación como la capacidad que tienen ciertos materiales de descomponerse en la naturaleza en los elementos químicos que lo forman, por la acción de agentes biológicos y/o ambientales, en un tiempo relativamente corto, integrándose así al ciclo natural sin dejar residuos tóxicos ni contaminar el medioambiente, pudiendo incluso aportar nutrientes a la tierra.

En esta definición es importante hablar de plazos: es decir, normalmente los materiales pueden descomponerse con el paso del tiempo por distintos medios, pero mientras que algunos tardan sólo semanas y producen un desecho biodegradable (no tóxico para el medioambiente), otros tardan años o hasta siglos, y en el proceso liberan incluso sustancias tóxicas para la naturaleza.

¿Qué es el plástico biodegradable, o bioplástico?

Dentro de los productos o materiales biodegradables, un material que en los últimos años ha ido ganando importancia por sus innumerable ventajas para el medioambiente es el bioplástico: se trata de un material similar al plástico convencional, pero que en este caso está compuesto a partir de polímeros de origen natural, por lo que se descompone en poco tiempo en el medioambiente.

El plástico tradicional que conocemos habitualmente, al estar fabricado a partir de derivados del petróleo o de otros hidrocarburos (combustibles fósiles), supone un gran perjuicio al medioambiente ya que no se descompone en la naturaleza por la acción de los microorganismos, necesitando siglos o incluso miles de años, por lo que estos plásticos acaban acumulándose y causando todo tipo de problemas.

Aunque en teoría puede reciclarse, en la práctica el reciclaje del plástico sigue siendo difícil y costoso (más costoso que fabricarlo nuevo): a nivel mundial se estima que sólo se recicla un 9% del plástico, mientras que más del 50% se acumula en vertederos y más del 20% acaba tirado contaminando el entorno. La incineración del plástico, por otra parte, soluciona el problema de su no biodegradación… pero es igualmente cara, produce diversas toxinas peligrosas para la salud humana y para el medioambiente, y supone un desperdicio de recursos.

Los bioplásticos son productos biodegradables que vienen a solucionar todos estos problemas del plástico convencional; un campo en el que están teniendo un gran éxito es en el de las bolsas de basura y en otros tipos de materiales desechables, especialmente en el ámbito de la medicina (prótesis, suturas, guantes, etc). De esta forma, si estos materiales acaban en un vertedero o en la naturaleza, al ser biodegradables se descomponen en cuestión de meses. Los bioplásticos son también uno de los materiales más útiles a la hora de fabricar todo tipo de packaging biodegradable para envolver productos.

¿Por qué es importante usar materiales biodegradables?

No sólo son las bolsas de bioplástico: en general, cada vez más encontramos productos producidos a partir de materiales biodegradables en objetos cotidianos de un sólo uso: la utilización de estos materiales, que pueden ser desde el aceite de soja o el maíz hasta el almidón de patata, está aumentando especialmente para la fabricación de envases compostables para comida: platos de almidón, cubiertos a base de pasta de semillas, vasos y envoltorios de comida fabricados a partir de caña de azúcar reciclado…

Y es que muchas veces no nos damos cuenta del impacto que pueden tener en el medioambiente acciones que parecen simples e inofensivas, simplemente por no utilizar materiales biodegradables. Echemos un vistazo al tiempo que tardan en degradarse algunos materiales que usamos o vemos a diario:

  • colillas: 2 años
  • chicles: 5 años
  • mecheros: hasta 100 años
  • bolsas o paquetes de plástico: 150 años
  • anillas de plástico para latas: 450 años
  • botellas de plástico: hasta 1.000 años
  • pilas: 1.000 años (desprendiendo además sustancias muy tóxicas)
  • botellas de vidrio: 4.000 años

Impresiona ver estas cifras, ¿verdad? Por eso es tan importante usar productos que sean biodegradables, para evitar toda la contaminación y el impacto que generan para el medioambiente los productos de usar y tirar que utilizamos a menudo. Entre todos los beneficios que aportan los materiales biodegradables, destacan los siguientes:

Menor impacto en el medioambiente:

al descomponerse en poco tiempo, el impacto paisajístico que producen en el medioambiente es menor, y generan menos problemas (p.e. animales atrapados por plásticos, o que se ahogan al tragarlos).

Bajas emisiones de CO2:

los productos biodegradables generan en su producción y en su descomposición menos emisiones de CO2, el principal gas que causa el cambio climático.

Nutren la tierra:

muchos de estos materiales biodegradables están fabricados a partir de elementos totalmente naturales, por lo que al descomponerse acaban generando nutrientes y abonando la tierra.

No contaminan:

al no generar residuos tóxicos y descomponerse rápidamente, este tipo de materiales evitan la contaminación de la tierra, de los ríos y de los mares.

No saturan los vertederos:

debido a su rápida biodegradación, se evita que se acumulen durante años o siglos, saturando los vertederos y obligando a abrir otros nuevos.

Evitan las alergias:

al estar fabricados a partir de elementos naturales, productos con los materiales biodegradables generan menos alergias entre los seres humanos en comparación con los materiales sintéticos.

Ahorran dinero:

tanto su producción como su coste son a largo plazo más baratos, por lo que suponen un ahorro de dinero.

¿Cuáles son los materiales biodegradables que podemos encontrar en el mercado y en casa?

Realmente, no es tan difícil encontrar este tipo de materiales que se biodegradan fácilmente; aunque no haya sido hasta los últimos años cuando muchas empresas han comenzado a utilizarlas en sus productos, en cualquier casa podemos encontrar ejemplos de materiales biodegradables como ramas, hojas secas, madera, lana, papel, cartón, etc., que se descomponen fácilmente sin dejar residuos tóxicos.

Además, es cada vez más frecuente encontrar a personas que compran productos biodegradables, como pueden ser algunos productos de limpieza y detergentes (normalmente no tienen fosfatos), pinturas a base de pigmentos naturales, cremas solares, pañales, cápsulas de café, bolsas de bioplástico o de papel, envases hechos a partir de materias primas naturales… Como ves, son más habituales de lo que puedas pensar.

Como ves, hoy día las empresas tienen a su alcance cada vez más alternativas para reducir el impacto negativo que causan al medioambiente, apostando por adoptar buenas prácticas que cuidan el planeta y que son más sostenibles, gracias al ecodiseño de sus productos y procesos de producción. Y aquí es donde interviene Kaeltia Consulting, asesorando a las empresas para optimizar sus recursos, mejorar sus costes y adoptar soluciones más respetuosas con nuestro entorno.

Gracias a la concienciación ambiental, cada vez más consumidores y empresas tienen en cuenta sus decisiones y el impacto que pueden generar sobre el medioambiente. Hoy en día, es muy común escuchar términos como “sostenibilidad”, “economía circular” o “productos sostenibles”. Estos conceptos ecofriendly están íntimamente conectados, pero solo este tipo de productos pone en práctica ese compromiso ambiental. A continuación, te explicamos en detalle qué son los productos sostenibles y cuáles ayudan a cuidar el medioambiente.

¿Qué es un producto sostenible?

Los productos sostenibles son aquellos que se elaboran respetando el medioambiente y teniendo en cuenta su huella ecológica. Se fabrican a través de procesos limpios no contaminantes, optimizando los recursos empleados o usando energías renovables. Por tanto, gracias a este enfoque práctico, los productos pueden perdurar en el tiempo sin perjudicar el futuro de las siguientes generaciones.

Más que una ‘moda’ pasajera, este tipo de productos duraderos y amigables con el medioambiente representan un cambio de paradigma tanto en nuestra forma de producir como de consumir productos. La sostenibilidad nos hace tomar conciencia de la necesidad de alterar muchos de los hábitos perjudiciales que tenemos interiorizados. De hecho, lograr un estilo de vida más ecofriendly no implica un gran sacrificio; con tan solo adoptar una mentalidad más sostenible, ya estaremos respetando y protegiendo a nuestro entorno. Así que a continuación vamos a mostrar cuatro productos con diseños sostenibles que invitan a apostar por un mundo más verde.

Ejemplos de productos con diseños sostenibles que debes conocer

El packaging sostenible esta pensado para proteger el medio ambiente de los residuos que generamos con los envases. Esta metodología se basa en la economía circular, la cual implica reducir, reciclar y reutilizar materias primas todas las veces posible. Por eso, a continuación proponemos cuatro ejemplos de diseños sostenibles a tener en cuenta para distintos tipos de negocio.

Embalajes ecológicos para cosmética

El sector de la belleza es responsable de una gran cantidad de desperdicio y consumo de plásticos y otros materiales, especialmente en sus envases de cremas, champús y maquillaje. Por lo tanto, es crucial considerar el uso de materiales sostenibles al diseñar el packaging de estos productos. Una recomendación es reemplazar los envases de plástico por envases de vidrio (si es posible retornable) y utilizar embalajes de material sostenible, entre otras medidas.

Packaging sostenible en alimentación

El uso de packaging sostenible en el sector de la alimentación, especialmente en los envases de comida para llevar y los productos adquiridos en supermercados, desempeña un papel crucial en la preservación de nuestra salud y del medio ambiente. Al reemplazar el plástico por materiales biodegradables, se logra reducir al mínimo los efectos negativos derivados de la generación y gestión de residuos así como la ingesta de microplásticos, un tema sanitario de creciente preocupación en la salud humana. Además, esta práctica está alineada con los principios de la economía circular contemplados en nuestra legislación, como la Ley de residuos y suelos contaminados para una economía circular, que transpone a nuestro ordenamiento jurídico lo previsto en la Directiva de la Unión Europea.

Cubiertos reutilizables

En el mercado actual existen diversas opciones de cubiertos reutilizables que son respetuosas con el medio ambiente y evitan el uso del plástico de un solo uso. Una vez más, es conveniente adaptar nuestros negocios a la normativa vigente, además de desalentar el uso innecesario de plástico. Una gran opción, como ejemplo de productos sostenibles, son los cubiertos biodegradables capaz de desintegrarse fácilmente en el medio ambiente sin generar inconvenientes futuros. Estos cubiertos se destacan por ser económicos y a la vez que innovadores.

Diseño de envoltorios multiusos

El diseño de envoltorios multiusos busca maximizar la utilidad de los materiales utilizados en el embalaje de productos. Consiste en diseñar el envoltorio de manera que pueda tener una segunda función o ser reutilizado después de su finalidad inicial. Por ejemplo, un envoltorio para doble uso podría ser una bolsa de tela que además de proteger el producto principal durante su transporte, pueda ser utilizada posteriormente como una bolsa de compras reutilizable.

Beneficios para el planeta: ventajas de comprar y producir productos sostenibles

Ahora que tenemos en mente algunos ejemplos de los productos sostenibles, vamos a analizar los beneficios que supone el consumo y producción de los mismos:

  • Son desechables y no contienen toxinas ni químicos que sean nocivos para el entorno. Al ser productos biodegradables, se descomponen fácilmente en la naturaleza, al contrario que los productos basados en plástico.
  • Reducen la huella de carbono gracias a sus procesos limpios y no contaminantes.
  • Se optimizan los recursos y la energía empleados para producirlos. De esta manera, se ayuda a reducir el consumo abusivo de materias primas.
  • Son versátiles y se pueden reutilizar y reciclar, lo que permite aumentar la vida útil de los productos y reducir en el uso de nuevos materiales contaminantes.

En resumen, adoptar un estilo de vida que respete el medio ambiente a través del consumo de productos más sostenibles conlleva múltiples ventajas para nuestro entorno. Además, desde un punto de vista corporativo, las empresas que contaminan o no respetan el medio ambiente generan una imagen negativa. A continuación, explicamos la importancia de la responsabilidad social corporativa.

La sostenibilidad como ventaja competitiva: ¿Por qué apostar por una marca sostenible?

Actualmente, la implementación de prácticas sostenibles en una empresa genera múltiples beneficios que son altamente valorados por los consumidores. Por esta razón, si desarrollamos una sostenibilidad corporativa sólida, generaremos confianza y una buena imagen de marca, además de aportar valor a la sociedad. Además de algunas prácticas sostenibles fácilmente incorporables en una empresa, también existen otras ventajas de las que tu negocio podría beneficiarse:

  • Reducción de costes: implementar acciones como reducir el gasto energético, el consumo de papel o la producción de residuos, entre otros, conlleva una reducción de gastos.
  • Captación de clientes: existe una creciente preferencia por proyectos comprometidos con el medioambiente, como es la fabricación de productos sostenibles. La conciencia ecológica influye en las decisiones de compra de muchos consumidores, quienes valoran los negocios no solo por lo que hacen u ofrecen, sino también por lo que representan.
  • Beneficios fiscales: en la legislación actual, se promueve el desarrollo de prácticas sostenibles mediante incentivos que benefician a las empresas que cumplen con los objetivos de sostenibilidad empresarial.
  • Futuro a largo plazo: una marca que se compromete con la sostenibilidad en su entorno asegura de manera más sólida su proyección a largo plazo. Esto fortalece su posicionamiento en el mercado y aumenta su capacidad de adaptación al cambio.

Paso a paso hacia la sostenibilidad: ¿Cómo crear una marca comprometida con el medio ambiente?

Según datos del estudio internacional Green Response Report 2021, España es uno de los países más concienciados con la importancia de implementar prácticas sostenibles que reduzcan el calentamiento global. Esto es solo una muestra de cómo la optimización de recursos sostenibles y la conciencia de la economía circular no solo benefician al planeta, sino también a tu negocio.

Por eso, en Kaeltia apostamos por la sostenibilidad de los productos y por crear empresas más verdes. Con un equipo altamente cualificado, nuestro objetivo es asesorar empresas que pretenden realizar mejoras en sus productos y/o servicios mediante el ecodiseño y adaptarse a legislaciones a través de la economía circular, todo ello desde un punto de vista holístico e integrador. ¡Apuesta por un futuro más verde con nosotros!

Si te preocupa el medioambiente, seguramente te hayas preguntado qué es la economía circular de la que tanto se habla. Se calcula que cada habitante de España genera cerca de media tonelada de residuos al año: se trata de uno de los impactos más destacados del modelo de economía lineal en el que estamos inmersos, y que tiene un alto impacto en nuestro planeta, generando altas tasas de contaminación y de consumo de recursos no renovables.

Ante esta situación, es imperante implantar modelos de producción y consumo más sostenibles para el medioambiente, y aquí es donde entra en juego este nuevo modelo de economía; pero, ¿qué es y cuáles son los principios de la economía circular? Vamos a explicarte a continuación qué es la economía circular, cómo funciona la economía circular, y por qué es tan importante para nuestro futuro.

Economía circular: definición

Podemos definir la economía circular como un nuevo modelo económico de producción y consumo que apuesta por un crecimiento sostenible, promoviendo la optimización de recursos y un menor consumo de materias primas, y maximizando el aprovechamiento de los residuos para extender su vida útil y darles un valor añadido.

La economía circular busca por tanto “imitar” los procesos que ocurren en la naturaleza, en la que todo -absolutamente todo- se aprovecha y no existe el concepto “basura”, sino que todo residuo o desecho se integra de nuevo en el sistema. De esta forma, se evita el sistema lineal de la economía actual, que se basa en el “usar y tirar”, y se apuesta por prevenir la generación de residuos, reutilizar en la medida de lo posible, y reciclar al final de la vida útil del producto, siempre como paso último de todo el proceso.

¿Cuáles son las 7 R de la economía circular?

Aquellos que ya saben algo sobre qué es la economía circular, seguro que han oído hablar de las famosas 3 R (Reducir, Reutilizar y Reciclar). En los últimos años, estos principios se han ido complementando con otros conceptos igualmente útiles: ¿por qué no hacer los productos más duraderos desde el principio? ¿Por qué no repararlos en lugar de tirarlos? Esto es de lo que tratan precisamente las 7 R de la economía circular:

  1. Rediseñar: se trata de hacer productos pensando en el medioambiente y en la sostenibilidad, a partir del ecodiseño.
  2. Reducir: hay que buscar no sólo reducir lo que consumimos, sino también los residuos que generamos, para prevenir el daño al planeta.
  3. Reutilizar: podemos alargar la vida útil de los productos, dándoles un nuevo uso o, por ejemplo, vendiéndolos de segunda mano.
  4. Reparar: cuando un producto se estropea, pensamos rápidamente en comprar uno nuevo. ¿Has pensado cómo afecta eso al planeta?
  5. Renovar: en lugar de desechar un producto o un objeto anticuado, podemos pensar en actualizarlo o renovarlo para que sea otra vez útil.
  6. Recuperar: se busca recoger productos o materiales que hayan sido desechados, para intentar reintroducirlos en la cadena productiva.
  7. Reciclar: cuando ya no es posible seguir usándolos, podemos recoger productos y materias primas para generar otros nuevos. ¡Recuerda, es la última opción!

Diferencias entre economía lineal y circular

Quienes desconocen qué es la economía circular y qué diferencia hay con la economía lineal, diezmos, en primer lugar, que las economías humanas han optado hasta nuestros días por modelos de producción lineal, basados en la extracción de materias primas, la producción de bienes de consumo, y en su desecho final en un vertedero. Con una población en aumento y que cada vez consume más, este modelo -basado en un gran consumo de recursos– es insostenible y pone en peligro todas las formas de vida (sí, también a nosotros, los humanos).

Por el contrario, la economía circular busca implantar un modelo productivo mucho más sostenible, en el que las materias primas no se desechan tan rápidamente, por lo que se reduce su ritmo de extracción y además se generan menos residuos. Por tanto, un principio fundamental de la economía circular es que los recursos se mantengan en el proceso productivo el mayor tiempo posible

Economía circular: ejemplos

Todo esto está muy bien… sabemos qué es la economía circular, cuáles son sus principios,  pero ¿cómo se puede aplicar la economía circular? ¿Cómo pueden implementar la economía circular en las empresas? Una forma sencilla y muy eficaz de aplicar la economía circular es reducir al mínimo posible la generación de residuos, tanto durante el proceso de producción como durante su funcionamiento: por ejemplo, luchando contra la obsolescencia programada, o diseñando productos más sostenibles, algo que es posible gracias al ecodiseño en Kaeltia.

Otras formas de apostar por una economía o comercio circular dentro de las empresas, son:

  • Recogida y reciclado de materiales para producir nuevos productos.
  • Reutilizar productos, por ejemplo ofreciendo sistemas de recompra de aquellos que estén usados.
  • Dar valor a los residuos, considerándolos como recursos y no como “basura”, y buscando aprovecharlos al máximo.
  • Apostar por compartir, como ya hacen empresas de car sharing de coches en muchas ciudades, por ejemplo.
  • Mejorar los diseños de los productos para que sean más eficientes y más sostenibles, desde su origen y hasta el final de su vida útil.
  • Productos como servicio: es decir, ofrecer el acceso a un producto, en función de la necesidad, en lugar de venderlo en propiedad. Es la llamada economía de servicios.

Beneficios de la economía circular

Ya hemos visto los cambios que puede traer la economía verde y circular a nuestro planeta. No obstante, los beneficios de la economía circular no repercuten sólo en el medioambiente, también en nosotros, beneficiándonos de muchas formas. Veamos todas sus ventajas:

Cuida el medioambiente:

Al apostar por la reducción del uso de materias primas y recursos naturales, la economía circular reduce el impacto de su extracción en el medioambiente, contribuyendo a evitar la destrucción de ecosistemas y la pérdida de biodiversidad.

Reduce el uso de materias primas:

La economía lineal necesita de una gran demanda de materias primas que, a menudo, son escasas y suponen una gran dependencia respecto de algunos países. La economía circular busca romper esa dependencia, reduciendo el uso de recursos, reaprovechándolos, y apostando por materias primas de origen local o de proximidad.

Fomenta el empleo y la innovación:

Para quienes saben qué es la economía circular, saben que, si algo implica la apuesta por la economía circular, es una inversión en innovación y en nuevas tecnologías: esto supone un aumento de la competitividad y fomenta la creación de nuevos empleos. Se calcula que, sólo en la UE, la economía circular podría generar 700.000 puestos para el año 2030.

Reduce los gases contaminantes:

Los procesos industriales suponen más del 9% de las emisiones de gases de efecto invernadero que emite la Unión Europea. Si conseguimos reducir la demanda de materias primas y de energía que requiere la industria para generar nuevos productos, apostando por dar una vida útil más larga a los ya existentes, podemos reducir las emisiones que causan el cambio climático.

Beneficia a las economías locales:

La economía circular estimula modelos basados en la producción y el uso de recursos de proximidad, fomentando la economía y el empleo locales.

En conclusión: ahora que conoces qué es la economía circular y todos los beneficios que supone para nosotros y para nuestro planeta… ¿No crees que es hora de comenzar a aplicarla? ¡Pongámonos manos a la obra!

Como regla general, los envases vacíos de productos Fitosanitarios y Biocidas son considerados en la UE como residuos peligrosos y no pueden ser reciclados, lo que va totalmente en contra de la nueva estrategia de Economía Circular que se está promoviendo en el mundo. Lo que hace esta situación aún más complicada para la industria es que los diferentes países de la UE tienen diferentes normas e interpretaciones de la misma Ley de Residuos de la UE.

Son muchas las empresas asturianas que desean crear una economía sostenible. En la búsqueda de aportes en la economía circular, KÆLTIA, como empresa especializada en ecodiseño, plantea generar un proyecto de logística inversa como prueba piloto dentro de los retos seleccionados por UniOvi Innovation Skills, que permita el desarrollo sostenible de la región mediante un sistema de recogida, almacenamiento y desinfección de botellas de vidrio de varios usos (reutilizables), retornándolas varias veces al sector y manteniendo las propiedades intrínsecas del material lo mejor posible, sin afectar su funcionalidad ni la seguridad de los agentes comerciales ni de los consumidores.

El plástico es una materia prima altamente funcional. A lo largo de los años se ha destinado al diseño de varios productos que han aportado significativos beneficios a la sociedad y, sobre todo, a múltiples sectores industriales. El plástico está presente en nuestro día a día. Es difícil no encontrar plástico o encontrar personas que no hagan uso del mismo, sin embargo, su utilización afecta considerablemente al medio ambiente y en muchas ocasiones, a los seres vivos. Es por eso por lo que nos preguntamos, ¿se gestiona correctamente su producción y residuo?