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Las New Approach Methodologies (NAMs) son un conjunto de herramientas, tecnologías y estrategias innovadoras diseñadas para mejorar la evaluación de la seguridad de sustancias químicas, reduciendo la necesidad de realizar pruebas en animales y que tienen como base ética y científica los principios de las 3Rs (Reemplazo, Reducción y Refinamiento).
Estas metodologías ofrecen enfoques más rápidos, éticos y eficientes para identificar riesgos químicos tanto para la salud humana como para el medio ambiente.
Tecnologías utilizadas
- Modelos in vitro: Sistemas biológicos, como cultivos celulares humanos, que imitan las respuestas del cuerpo humano.
- Modelos in silico: Simulaciones por computadora, basadas en inteligencia artificial y aprendizaje automático, para predecir cómo una sustancia química interactuará con organismos vivos.
- Órganos en un chip: Microdispositivos que combinan células vivas para simular funciones específicas de órganos humanos.
- Biomarcadores: Herramientas que permiten evaluar respuestas biológicas ante la exposición a sustancias químicas.
Las NAMs aprovechan tecnologías avanzadas, como la genómica, la proteómica y la metabolómica, para generar grandes cantidades de datos sobre los efectos de los productos químicos a nivel molecular.
Los métodos se integran en marcos de evaluación de riesgos que combinan información obtenida de múltiples fuentes para tomar decisiones regulatorias.
Beneficios de las NAMs
- Mayor precisión: Las NAMs pueden proporcionar resultados más específicos y relevantes para los humanos en comparación con las pruebas en animales.
- Eficiencia en costos y tiempo: Los ensayos son más rápidos y económicos que las pruebas tradicionales.
- Ética: Promueven la ciencia libre de crueldad al reducir la experimentación animal.
- Innovación científica: Ayudan a desarrollar métodos más modernos y predictivos.
Aplicaciones de las NAMs
- Regulación química: Las NAMs están siendo adoptadas por marcos regulatorios globales, como el Reglamento REACH en la UE y por agencias como la EPA en EE. UU., para evaluar la seguridad de sustancias químicas nuevas y existentes.
- Industria farmacéutica: Se utilizan para predecir la toxicidad de nuevos medicamentos antes de que lleguen a las etapas de pruebas en humanos.
- Productos de consumo: Evalúan la seguridad de cosméticos, alimentos y productos de limpieza.
- Evaluación ambiental: Analizan el impacto de contaminantes en la biodiversidad y los ecosistemas.
Aunque están ganando popularidad, los reguladores aún deben trabajar para aceptar plenamente estos enfoques como equivalentes o superiores a las pruebas tradicionales. Se necesitan protocolos y estándares armonizados para garantizar la validez y reproducibilidad de los métodos y la transición requiere inversiones en nuevas tecnologías y capacitación.
En la UE, las NAMs están integradas en el Reglamento REACH y en la Estrategia de Sustancias Químicas para la Sostenibilidad, promoviendo alternativas a las pruebas en animales.
En EEUU, la EPA lidera el uso de NAMs en evaluaciones de riesgo químico, alineándose con la Ley de Control de Sustancias Tóxicas (TSCA).
Reino Unido, se posiciona como líder global en el uso de NAMs. Para ello, está llevando a cabo una serie de iniciativas que reflejan su compromiso con la incorporación de metodologías más éticas y científicamente avanzadas para la evaluación de la seguridad química.
Canadá, Japón y Australia también están explorando el uso de NAMs para mejorar sus regulaciones.




